“Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde...”

Firma de Gil de Biedma
Foto de familia Gil de Biedma y Alba

Infancia y adolescencia


Jaime Gil de Biedma y Alba nace el 13 de noviembre de 1929 en Barcelona, ciudad en la que reside prácticamente toda su vida, en el seno de una familia burguesa y vinculada a la aristocracia castellana. Es el quinto de los siete hijos de Luis Gil de Biedma y Becerril y María Luisa Alba Delibes.

Su familia
(En palabras de Jaime)


“Los Gil de Biedma descienden de Alonso Gil, un caballero del Rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llaman Gil de Biedma.

Mi abuelo materno Don Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, fundó el diario El Norte de Castilla, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país…

Mi padre Luis Gil de Biedma y Becerril era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba el piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la guerra civil…

Mi madre María Luisa Alba Delibes, era de Valladolid y estudió en Inglaterra. Volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista y más que española era inglesa. Era una persona muy inteligente, y nos quería mucho, pero a la que los niños la aburrían a perecer. Era muy justa y no nos castigaba ni se impacientaba nunca (quizá porque, por una cuestión de orden social, no nos tenía que aguantar demasiado tiempo) y, por esas razones, era llamada a poner orden y dirimir pleitos.

Éramos siete hermanos, pero habíamos sido ocho. Hay primero dos hermanas que se llevan muy poco tiempo entre sí, después viene mi hermano Luis, que tampoco se lleva mucho tiempo con ellas (doce meses) y luego hubo otro hermano, entre Luis y yo, que también se llamaba Jaime y que nació el 14 de noviembre de 1927.
Yo nací el 13 de noviembre de 1929, es decir, dos años después de él. Este hermano murió el mismo año que yo nací, en septiembre, en la Nava. Era a él a quien Modesta, cuando yo era pequeño, llamaba el “otro Jaimito” y, para mí, se convirtió en un mito.
Eso determinaba que, en la familia hubiese tres hermanos muy seguidos –mis dos hermanas (Marta y Carmen) y Luis- y luego un intermedio de tres años y pico, que en la infancia es bastante, hasta llegar a mi hermana Blanca (a la que yo llevaba un año), a mi hermana Ana Mari (a la que llevo cuatro) y, por fin, a Mercedes, la pequeña (a la que llevo seis).
Yo quedaba allí un poco como el alma de Garibay, entre cielo y tierra. Estaba en el medio por un lado, y por la edad, me encontraba más cerca de los pequeños, y, por otro, y como era un chico despierto y el inmediatamente anterior a mí era aún pequeño, me acercaba a los mayores. De ahí mi situación vacilante en el esquema familiar –si con los menores o con los mayores-.
Pero durante toda mi infancia anterior a la guerra civil mantuve una oscilación de identidad y de posición dentro de la familia que, muchos años más tarde pasó a ser importante en el proceso de formación de mi carácter.”

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Sus padres fijan su residencia en Barcelona, tras recibir Luis Gil de Biedma una oferta de trabajo en la Compañía de Tabacos de Filipinas, se instalan en un piso de la calle Aragón, en el Ensanche barcelonés, en el que vivirá el poeta hasta 1960, cuando se traslada a un sótano de la calle Muntaner “más negro que mi reputación”. Las vacaciones de verano las pasaban en San Rafael, en la villa El Robledal, propiedad de su abuelo paterno; y los otoños en Nava de la Asunción, “un pueblo de la provincia de Segovia en donde mi familia posee una casa a la que siempre acabo por volver”.

Su infancia fue feliz, una figura muy importante en la vida de Jaime fue su niñera Modesta Madrinano, en el diario que escribiría en 1956 muestra un gran cariño por las criadas, sobre todo por Modesta “Eti”: “Modesta es un ser humano excepcionalmente adorable y admirable. Por su capacidad infinita de ternura y compasión -siempre pienso en la Benina de Galdós, en Misericordia”.

Niñera de la familia Gil de Biedma y Alba

El 18 de julio de 1936, el golpe militar sorprende a la familia en San Rafael, ante el peligro por la cercanía del frente, se trasladan primero a Segovia y a finales de septiembre a Nava de la Asunción donde pasan los tres años de la guerra civil.

A una edad muy temprana se despierta en él una gran afición por la lectura: Cuentos de Calleja, el Quijote, Tipitón el escudero, Historia de la literatura española de Narciso Alonso Cortés.

En la primavera de 1939 la familia presenció el Desfile de la Victoria en Madrid, en septiembre realiza los exámenes de ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia, y en octubre regresan a Barcelona.

Su padre se reincorpora a su puesto de consejero en la Compañía de Tabacos, años más tarde llegará a ser director de la Compañía, y Jaime y su hermano Luis comenzaron el bachillerato en el colegio de antes de la guerra: Estudios Generales Luis Vives, donde coincidió de nuevo con Alberto Oliart. Entabla amistad con Carlos Güell, su principal amigo hasta la entrada en la universidad.

Jaime Gil de Biedma con una hermana


En la década de los 40 la familia veranea en La Granja de San Ildefonso, lugar al que acudían familias de la aristocracia.

Pero en 1944 ya pasan su primer verano en Nava de la Asunción, en 1941 Luis Gil había iniciado la reforma de la Casa del Caño, ya convertido en único propietario tras una subasta celebrada con sus hermanos José y Javier, en la que presentó la mejor oferta. A partir de esta reforma comienza para Jaime el mito de La Nava.

En el Centro Luis Vives ya destaca por su afición a la literatura, le gustaba el teatro e intervino en varias obras como El divino impaciente de José María Pemán.

Su etapa universitaria


Termina el bachillerato, y en el otoño de 1948 inicia sus estudios de Derecho en la Universidad de Barcelona; conoce a Carlos Barral, Joan Raventós, Román Rojas, Antonio Senillosa, con los que participa en tertulias literarias. Alfonso Costafreda que llega de Madrid les muestra la obra de la Generación del 27 (Aleixandre, Dámaso Alonso, Luis Cernuda). Sus nuevos amigos, las tertulias literarias, las ideas políticas de su entorno harán de él “un hombre de izquierdas, intelectual y poeta”, según Alberto Oliart.

El acercamiento de Gil de Biedma a la poesía fue tardío, a los diecinueve años; unos meses antes comienza a leer poesía y a los diecinueve escribe su primer poema. Comienza su amistad con Carlos Barral, que le influye bastante en su decisión de escribir. Con él mantendrá una intensa correspondencia a lo largo de su vida, Jaime le dedica su poema “Amistad a lo largo”.


Es a los diecinueve también, cuando atraviesa una crisis personal: muere su abuelo Santiago Alba, hecho que le ocasiona un gran trauma, deja de ser católico, y toma la decisión de ser homosexual. Revela sus intenciones homosexuales a Barral y a Fabián Estapé que le aconseja escribir poemas. La homosexualidad y el hecho de pertenecer a una familia de la alta sociedad, dada a las convenciones sociales, totalmente opuestas a sus inquietudes progresistas y de izquierdas, marcarán su vida y su obra.

En el verano de 1949 realiza en La Granja el campamento de milicias universitarias de Robledo. En 1950 comienza una secuencia de poemas “Las Afueras”, en noviembre se traslada a la Universidad de Salamanca para terminar sus estudios de Derecho y obtener la licenciatura; se instala en el Colegio Mayor Hernán Cortés. Sobre su etapa de estudiante en Salamanca escribirá el poema “Ampliación de estudios”. Lee a Platón, Esquilo, Sófocles y Cántico de Guillén. En Valladolid tiene lugar su primer encuentro con Jorge Guillén. En 1951 obtiene la licenciatura de Derecho en la Universidad de Salamanca y regresa a Barcelona como profesor ayudante de Historia del Derecho en la cátedra de Luis G. de Valdeavellano. Aparece la revista literaria Laye y en ella Jaime y los compañeros con los que se reencuentra en Barcelona publicarán sus primeros poemas, hasta el cierre de la revista por sus ataques al régimen cultural franquista.

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Viajes al Extranjero | Compañía de Tabacos de Filipinas | Su Círculo Literario


JaimeGil de Biedma, de jóven


En 1953 comienza a viajar al extranjero, primero a Inglaterra, con el fin de perfeccionar su inglés para el ingreso en la Escuela Diplomática. En Oxford conoce a Natalia Cossío y Alberto Jiménez Fraud, profesores de la Residencia de Estudiantes. Paco Mayans que trabajaba en la embajada le introduce en la poesía inglesa, en la obra de Auden y sobre todo de T.S.Eliot, poetas que marcarán toda su obra. Antes de regresar a Barcelona se detuvo en París, mito de los jóvenes escritores españoles.

De regreso a España, se traslada a Madrid para preparar las oposiciones de ingreso a la Escuela Diplomática le suspenden en cultura y composición española. Intenta dar clases en la universidad pero de nuevo su orientación sexual le cierra las puertas.

En 1955 acepta trabajar en la Compañía General de Tabacos de Filipinas como abogado, su padre era el director. Jaime llegará a ser secretario general, como hablaba muy bien el inglés resultaba imprescindible en los viajes a Norteamérica y Filipinas, país al que viaja por primera vez en 1956, con el encargo de estudiar la legislación local, organización y problemas de la administración general en Manila; publica el Informe sobre la Administración General en Filipinas.

jaime Gil de Biedma con su padre

A su regreso a España le diagnostican tuberculosis, pasará su convalecencia en Nava de la Asunción, desde julio a noviembre. En Filipinas había paralizado su producción literaria, sin embargo aprovecha los meses de convalecencia en La Nava para impulsarla de nuevo, es una etapa fructífera. En este año lleva un diario que será publicado íntegramente después de su muerte, bajo el título de Retrato del artista en 1956; la primera parte, “Las islas de Circe” con sus vivencias en Filipinas y la tercera parte, “De regreso en Ítaca” sobre Nava de la Asunción.

Se plantea ingresar en el Partido Comunista cuando Manuel Sacristán organiza la primera célula universitaria de Barcelona, integrada entre otros por Luis Goytisolo.

Pero los responsables políticos no toman en serio sus inquietudes y es rechazado. Según Sacristán, el rechazo se debió a su homosexualidad, basaban su justificación en un escrito de Lenin de 1895, dando instrucciones al partido bolchevique para que no se admitiera en el partido a ningún homosexual.

En febrero de 1959 asiste junto con amigos y escritores españoles como Blas de Otero, José Manuel Caballero Bonald, José Agustín y Juan Goytisolo, Carlos Barral y Alfonso Costafreda, al homenaje a Antonio Machado en el cementerio de Colliure.

En mayo participa en unas Conversaciones Poéticas en el Hotel Formentor en Mallorca, invitado por Camilo José Cela. Allí conoce a poetas de la Generación del 27, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, y otros de posguerra como Gabriel Celaya o Blas de Otero.

En ese año Gil de Biedma publica su primer libro, Compañeros de viaje. Todo el grupo catalán se presenta en Madrid donde Pepe Hierro organiza un recital con Barral, Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo.

En 1960 inicia una amistad con Juan Marsé que perdurará hasta la muerte de Jaime.

La década de los sesenta es de gran actividad poética para Jaime. En 1966 publica Moralidades y en 1968 Poemas Póstumos, sobre el paso del tiempo y la experiencia.

En 1966 atraviesa una crisis sentimental, según Gil de Biedma fue su crisis más aguda, es una crisis de identidad, de final de juventud, estaba convencido de que no tenía más que decir: “que todo lo que yo había esperado de la poesía era nulo, era un puro engaño. Ponerte en cuestión todo lo que había sido tu vida desde los dieciocho años”. Como terapia para esta crisis escribe dos poemas: “Contra Jaime Gil de Biedma” y “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”.

Superó definitivamente la crisis con un viaje a Grecia, invitado por su amigo Gustavo Durán, músico y militar, que había intervenido en la guerra civil en el bando republicano, y en 1939 marcha al exilio. Jaime lo conoció en 1960, año en el que inician una intensa relación epistolar. Ahora Gustavo vive en Atenas con su mujer y sus tres hijas, Gustavo y Jaime disfrutan de largas conversaciones en la playa, lee a Kavafis, viaja por las islas griegas y le cautiva especialmente Creta. En septiembre regresa a España totalmente recuperado. Ese otoño inicia una relación amorosa con una mujer, Isabel Gil Moreno de Mora, a la que dedica un poema “A una dama muy joven, separada”; su muerte le ocasiona un nuevo trauma.

En 1967 Luis Gil de Biedma había renunciado a su cargo de director en la Compañía de Tabacos y en 1968 le ofrecen el puesto a Jaime , sufre presiones familiares para que acepte el cargo debido a la vinculación que la familia había mantenido con la Compañía, el bisabuelo Atanasio Oñate, conde de Sepúlveda, había sido consejero de la Compañía lo mismo que su abuelo Javier Gil Becerril y su padre director general, pero finalmente decide rechazarlo.

En septiembre de 1970 muere su padre cuyos restos son enterrados en el panteón familiar del cementerio de Nava de la Asunción.

En 1977 comienza su relación con Josep Madern, interrumpida durante un tiempo, será retomada al final de la enfermedad de Jaime, le acompaña y asiste en sus últimos días.

En 1981 publica El pie de la letra, sus ensayos reunidos.

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Sus últimos días


En el verano de 1985 se le diagnostica el sida y empieza un tratamiento en el Hospital Claude Bernard de París.

En diciembre de 1988 da su última lectura pública de poemas, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

En 1989 entrega a su agente, Carmen Balcells, el manuscrito de Retrato del artista en 1956, con la orden de no publicarlo hasta después de su muerte, le confía su archivo personal, y le encarga la gestión de sus derechos de propiedad intelectual después de su muerte.

Pasó el último verano de su vida en Calafell, acompañado por Josep Madern, en la casa de Juan Marsé. A finales de noviembre muere su madre y en diciembre su querido amigo Carlos Barral de manera repentina.

Entierro de Jaime Gil de Biedma y Alba


Gil de Biedma muere el 8 de enero de 1990.

Sus restos fueron incinerados en el cementerio de Barcelona y sus cenizas trasladadas a Nava de la Asunción donde reposan en el panteón familiar, por su expreso deseo.

Bibliografía

Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta. Miguel Dalmau. (Barcelona, Circe, 2004)

Jaime Gil de Biedma. Diarios (1956-1985).Edición de Andreu Jaume. (Barcelona, Debolsillo,2017)

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Generación de los 50


La obra de Jaime Gil de Biedma se encuadra dentro de la Generación de los 50, formada por un grupo de poetas españoles nacidos entre 1924 y 1938 que publican sus primeros poemas en la década de los 50 y alcanzan su madurez en la de 1960.

Poetas de lan Generación del 50


Se conformó a partir del grupo conocido como la “Escuela de Barcelona” en el que participan Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo, al que pronto se unirán Claudio Rodríguez, Ángel González y Caballero Bonald, entre otros. Sus influencias proceden de la Generación del 27, el Siglo de Oro y el simbolismo francés.

Todos estos escritores poseen características comunes como la conciencia crítica y la rebeldía ante la realidad que les tocó vivir, además de su formación universitaria. Todos brillaron en el arte de la conversación, en especial Gil de Biedma, Carlos Barral y Gabriel Ferrater y mantenían largas tertulias literarias. Otro elemento común es su origen burgués, hecho criticado en su propia poesía “este resentimiento contra la clase en que nací” como escribía Gil de Biedma, la mala conciencia de pertenecer a esta clase social:


“A vosotros pecadores

como yo, que me avergüenzo

de los palos que no me han dado,

señoritos de nacimiento

por mala conciencia escritores

de poesía social,

dedico también un recuerdo,

y a la afición en general.”



Gil de Biedma

La promoción del grupo comenzó con la visita en febrero de 1959 al cementerio de Colliure (Francia) para rendir homenaje a Antonio Machado en el vigésimo aniversario de su muerte. Asisten a este acto escritores españoles como Blas de Otero, José Manuel Caballero Bonald, José Agustín y Juan Goytisolo, Carlos Barral, Gil de Biedma y Alfonso Costafreda, entre otros.

La idea partió del partido comunista que deseaba unir la España interior y la exiliada en torno a la figura de Machado, mediante una reunión de escritores e intelectuales antifranquistas.

Poetas de la Generación del 50 ante la tumba de Machado

En París se creó un comité honorífico de adhesión al acto, formado por Pablo Picasso, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir…

En mayo participan en unas Conversaciones Poéticas en el Hotel Formentor en Mallorca, invitados por Camilo José Cela; allí conocen a poetas de la Generación del 27, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, y otros de posguerra como Gabriel Celaya o Blas de Otero.

Tanto Colliure como Formentor resultaron fundamentales para Gil de Biedma y los escritores de su generación, de la Escuela de Barcelona, hasta ese momento desconocidos y con dificultades para publicar sus poemas. Machado será el referente para todos ellos.

Otro impulso importante para la Generación de los 50 fue la publicación de la antología Veinte años de poesía española (1939-1959) de Josep Maria Castellet.

Y la promoción del grupo culmina con el favor de los lectores y una serie de coloquios que en los años ochenta dieron a esos escritores el tratamiento de clásicos. Uno de ellos reunió en Oviedo durante tres días de mayo de 1987 a Carlos Barral, Francisco Brines, J.M. Caballero Bonald, Ángel González, José Agustín Goytisolo, Claudio Rodríguez y Carlos Sahagún. Tiempo después, aquellas conversaciones dieron cuerpo a un volumen mítico pero ya agotado: Encuentros con el 50. La voz poética de una generación.
La antología editada por la novelista catalana Carme Riera, Partidarios de la felicidad: antología poética del grupo poético catalán de los 50, se limita al grupo de Barcelona.
Los nuevos poetas se preocupan por el lenguaje lírico, lo cuidan y meditan, pero manteniéndose al margen del clasicismo o academicismo. Su estilo está definido por un tono coloquial, irónico, que mantiene una actitud crítica hacia la sociedad franquista pero que se aparta, a la vez, de la retórica de la poesía social. Este estilo común ofrece dos caras: una, urbana, en Jaime Gil de Biedma, Ángel González y José Agustín Goytisolo; otra, más rural o provinciana, en poetas como Carlos Sahagún o Eladio Cabañero.

Recuperan nuevos temas para la poesía, temas filosóficos y sobre todo, la característica más destacada del grupo es el lenguaje intimista que emplean. El intimismo del grupo es heredero de poetas como Gustavo Adolfo Bécquer, de gran parte de los poetas de la Generación del 27 como Cernuda y sobre todo de Antonio Machado. Esta nueva generación recupera la calidad literaria perdida tras la guerra.

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Esta Generación ha influido profundamente en poetas posteriores.
En su ensayo sobre la Escuela de Barcelona, Carmen Riera escribe “es normal que los autores más cercanos sean los más populares, hoy Gil de Biedma es leído por el público e imitado por los poetas”.

Bibliografía

El grupo poético de los años 50. Una antología por Juan García Hortelano. (Madrid, Taurus, 1978)

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SU OBRA POÉTICA


El despertar poético de Jaime Gil de Biedma tiene lugar hacia los años 50. Como todos los de su generación, es decir, la Generación de los 50 y en concreto el Grupo de Barcelona, sus primeras influencias son las del Siglo de Oro, el simbolismo francés y la Generación del 27. Su primer maestro fue Jorge Guillén al que dedicó un ensayo crítico sobre su obra Cántico, se trata del ensayo Cántico: el mundo y la poesía de Jorge Guillén. Otro de sus primeros maestros fue Vicente Aleixandre, a su casa madrileña de la calle Velintonia acudían Jaime Gil y los escritores de su generación a presentarle sus primeros poemas en busca de sus consejos y correcciones.


Sus primeros poemas


En 1952 Jaime Gil de Biedma publicó una plaquette: Versos a Carlos Barral. Un año más tarde apareció su colección de doce poemas bajo el título Según sentencia del tiempo.

Libro Compañeros de viaje

Compañeros de Viaje


Se publica en 1959 y es su primer libro de poemas propiamente dicho.. Gil de Biedma lo describe como “un viaje desde el final de la adolescencia a la edad adulta”. Se divide en tres partes: La primera, “Ayer” está encabezada por el poema “Amistad a lo largo”, un saludo a los amigos que le acompañan en su viaje; es la conciencia de no estar solo, sino de compartir con otros su tiempo y su experiencia.

“Las afueras” es el poema que ocupa la mayor parte de “Ayer”; recrea la crisis personal que padeció al terminar la adolescencia. A lo largo de los años fue apartando de su poesía las influencias del 27 y de la poesía francesa, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud y Verlaine, pero en este poema de “Las afueras” todavía son bastante evidentes.


La segunda sección, “Por vivir aquí” ya contiene alguno de los poemas que le consagran como poeta, “Noches del mes de junio”, “Vals del aniversario” poema en el que expresa lo que siente por la persona con la que comparte su vida. En 1953 en su viaje a Oxford descubre la poesía y la crítica anglosajona, afirma que ésta es verdaderamente la poesía moderna y ya las influencias del 27 son menos perceptibles. Con los poetas ingleses Auden y T.S. Eliot se inicia su preocupación por el romanticismo inglés y europeo y aparecen los primeros rasgos del monólogo dramático que podemos observar en dos poemas “Aunque sea un instante” e “Idilio en el café”.


La última sección del libro es “La historia para todos”. En los años cincuenta, cuando Jaime Gil empieza a escribir, estaba de moda la poesía social, los poetas posteriores al 27, es decir, los de la posguerra, sentían la necesidad de denuncia, de compromiso político y de toma de conciencia ante la situación social y política del franquismo. Esta corriente estaba protagonizada por Blas de Otero o Gabriel Celaya. Jaime Gil de Biedma quiso introducirse en esta corriente, lo mismo que José Agustín Goytisolo o Ángel González, pero deseaban hacerlo de otra manera, denunciaban a los poetas sociales porque sentían demasiada preocupación por el mensaje y menos por los aspectos formales.
En “La historia para todos” ya se acerca a la poesía social, por ejemplo en:

  • “El miedo sobreviene”, se denuncia el miedo de los españoles en el régimen franquista.
  • “Los aparecidos”, la indigencia en la que vive gran parte de la población.
  • “Lágrima”, el sufrimiento anónimo.
  • “Por lo visto”, la posibilidad de oponerse a la represión.
  • “Piazza del Popolo”, se evoca a María Zambrano recordando tiempos de mayores esperanzas.
  • “Canción para ese día”, se imagina una victoria en la lucha contra la represión.
  • “Apología y petición”, su poema social más comprometido, de inspiración marxista, se observa una influencia de Auden.
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Libro Moralidades

Moralidades


En 1961 Gil de Biedma publicó Cuatro poemas morales, adelanto de su segundo libro Moralidades, que por motivos de censura se publicaría en México en 1966; representa la plena madurez del poeta, y un dominio absoluto del lenguaje.
La transición entre Compañeros de viaje y Moralidades se basa en su estudio sobre el romanticismo, sobre todo de lord Byron y de Espronceda, y también en la lectura del libro de Robert Langbaum La poesía de la experiencia, un estudio sobre el romanticismo y el monólogo dramático en la poesía moderna.

El ejemplo de Cernuda fue determinante para acabar con las influencias del 27 y evolucionar en su poesía.

Gil de Biedma en una carta a J. A. Valente de noviembre de 1959, comenta la diferencia entre Compañeros de viaje y Moralidades:

…me gustaría hacer lo contrario que en Compañeros de viaje, mientras que en éste lo que viene principalmente dado es la experiencia de mi desarrollo moral e intelectual, el próximo hablaría acerca de los demás y de las cosas más dispares, fiando únicamente la unidad del libro al hecho de que unos y otros vendrán dados a través de mi experiencia de ellos.



Realiza una crítica a la burguesía, la clase social de la que procede, como por ejemplo en “Barcelona ja no és bona”, en “De aquí a la eternidad” se burla de las pretensiones de la burguesía de Madrid.
En otros poemas intenta recrear y desmitificar su propia infancia a la que evoca en el marco de la guerra civil como en “Intento formular mi experiencia de la guerra” o “Ribera de los alisos”.

Los poemas de tema amoroso y erótico son los más originales de su obra, como ya demostró en 1965 al publicar su antología En favor de Venus.

Según James Valender, en Moralidades el poeta reflexiona sobre las contradicciones del deseo, en la fusión del deseo propio con el ajeno como en “Peeping Tom”, o el deseo como pretexto para escapar de la rutina cotidiana, como podemos ver en “Albada”.
Es en otro poema “Pandémica y celeste” donde el amor y el erotismo llegan a su punto más culminante; el título está tomado de un pasaje de Simposio donde Platón hablando del amor, distingue entre un erotismo múltiple e insaciable (“pandémica”) y la dedicación a un amor único (“celeste”).
Sus poemas amorosos y eróticos son válidos tanto para una experiencia heterosexual como homosexual.

Gil de Biedma señaló que muchos de los poemas de Moralidades están inspirados en lecturas de otros poetas: “Desembarco en Citerea” en “Voyage à Cythére” de Baudelaire; “Barcelona ja no és bona” parte de unos versos de la “Canción a las ruinas de Itálica” de Rodrigo Caro; o “Los años triunfales” tiene su antecedente en la “Marcha triunfal” de Rubén Darío. En “Pandémica y celeste” Platón proporciona el título y Catulo es el autor del epígrafe, pero además tiene influencias de Baudelaire, T.S. Eliot, Mallarmé, Shakespeare y Cernuda.
En los últimos años de su vida, el autor revelaba las fuentes de sus poemas.

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Libro Poemas póstumos

Poemas Póstumos


Lo mismo que Compañeros de viaje se inspiró en una crisis de la adolescencia, Poemas Póstumos, que se publica en 1968, coincide con otra crisis de identidad, la que padeció a los cuarenta años, al darse cuenta que no iba a ser eternamente joven; expresa esta idea en “No volveré a ser joven” el que para él fue el mejor poema que había escrito, con gran sencillez de recursos, sintetiza la principal preocupación de su poesía: el paso del tiempo. En otros momentos intenta poner orden en su vida y adoptar ciertas resoluciones para cambiar de rumbo: “Resolución”.

En su poema “Contra Jaime Gil de Biedma” manifiesta con dramatismo que no es posible cambiar su forma de vida, comienza una destrucción del personaje que había creado, destrucción que culmina en “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”, donde se distancia de su personaje, y trata de una manera muy lúcida el tema de su depresión y el miedo al suicidio, una manera de superarlo es escribir como si efectivamente ya se hubiera muerto, de esa manera se libera de su angustia.


Según Andreu Jaume, las motivaciones de este libro son muy diferentes a sus dos libros anteriores; en Moralidades hablaba a un grupo de amigos o a la sociedad, en Poemas Póstumos desaparece el destinatario colectivo y la preocupación social, al tiempo que da paso a su voz interior, son poemas muy sobrios.

A partir de 1969 ya no publicó ningún otro poemario. En 1975 reunió la mayor parte de su obra bajo el título de “Las personas del verbo” y añadió ocho poemas más a Poemas Póstumos, y en 1981 otros cuatro. A partir de Poemas Póstumos ya no escribió más.

No dejó de escribir totalmente, su último poema está datado en 1982 “T´introduire dans mon histoire”, pero a partir de los años sesenta ya fue menos frecuente.

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SU OBRA EN PROSA


Gil de Biedma, Carlos Barral y Gabriel Ferrater fueron excelentes prosistas. En el diario del 56 Jaime Gil escribe:

Gabriel Ferrater dice que soy un caso de vocación equivocada. Que tengo un temperamento pragmático y un talento analítico, y por tanto mayor aptitud para la prosa que para la poesía.
He contestado que la prosa se pliega más fácilmente a la expresión de ese talento. Por eso mismo si uno consigue incorporarlo en poemas, el resultado será menos frecuente y más valioso. Me acordaba de lo que dice Eliot a propósito de los poetas metafísicos ingleses: áspero sentido común y alada gracia lírica.
Mi argumento es válido, pero la observación de Gabriel me ha dejado mohíno. Si uno consigue… Bien, ¿y si yo no lo consigo?

Libro Retrato del Artista en 1956

Diario: Retrato del Artista en 1956


En 1956 decidió llevar un diario, con el propósito de mejorar su prosa. Quizá la decisión de escribirlo se debió a su primer viaje a Manila.

La Compañía de Tabacos de Filipinas, en la que trabajaba como ejecutivo, lo envió para realizar un estudio sobre la legislación filipina; realizaría muchos viajes más a Filipinas por razones de trabajo.
Siguió escribiendo al regresar de Filipinas, hasta enero de 1957, un año por lo tanto.

Al regresar a España, le diagnostican tuberculosis, abandona Barcelona para pasar la convalecencia de la enfermedad en Nava de la Asunción; allí pasará el verano y el otoño de 1956 y seguirá escribiendo el diario.No pudo publicarse en los años 50, la censura del régimen franquista lo habría prohibido. En 1974 se publicaron las páginas escritas después de volver de Manila, no publicó todavía el texto completo, es decir lo que había escrito sobre su vida en Manila, los episodios de su vida sexual, quizá por respeto a su familia. No prepararía el texto completo hasta poco antes de su muerte, y decidió que se publicara después de su muerte, en 1991, bajo el título Retrato del artista en 1956.


En el diario aparecen los grandes temas, el amor, la vida, la muerte, el paso del tiempo, pero también analiza minuciosamente sus percepciones de la realidad que le rodea, lo que está viendo, los olores, etc. También incluye cartas a sus amigos más íntimos, a otros escritores, temas políticos como la nacionalización del Canal de Suez, las películas que ha visto como Tiempos modernos de Charlot, o su música preferida “Concierto para trompetas” de Haydn.

El título nos remite a una obra de James Joyce, Retrato del artista adolescente. “Y en tanto irónica recreación de la experiencia del propio autor, que va en busca del éxito literario a la vez que se aventura por el laberinto del mundo adulto, el Retrato de Gil de Biedma evidentemente tiene algo en común con A Portrait of theArtist as a Young Mandel escritor irlandés” (James Valender). En cuanto al título de las tres secciones también tomó influencias de Joyce, esta vez de su novela Ulysses, obra muy marcada por la Odisea de Homero. Los títulos de las secciones dedicadas a Manila y a Nava de la Asunción son “Las islas de Circe” y “De regreso en Ítaca” respectivamente. Están separadas por el “Informe sobre la Administración General en Filipinas” redactado para dar a conocer el trabajo que le habían encargado, y a la vez para reconciliar su proyección pública con su vida íntima.

Según Javier Blasco, en el Retrato quiere acercarse más al relato, ya que no sigue el prototipo de un diario convencional al no llevar entradas, los hechos que se narran no están datados, salvo las cartas que incorpora al diario, éstas sí nos sirven para seguir una cronología. Las cartas van dirigidas a Carlos Barral, Gabriel Ferrater, Jorge Guillén, etc. Los tres lugares que aparecen en el diario son Manila, Barcelona y Nava de la Asunción.

“Las islas de Circe” están encabezadas por unos versos de Baudelaire. Siente una gran admiración por Manila, por sus habitantes y por el paisaje, pero a la vez se indigna al constatar la explotación económica y social de los trabajadores filipinos; allí se le despierta la conciencia social, es su propia Compañía la que explota a los filipinos y se crea en él un sentimiento de culpa.

Al mismo tiempo, su actitud hacia la situación política española es cada vez más comprometida. Relata su vida amorosa y sexual. Al regresar a Barcelona siente nostalgia de su vida en Manila.

Al llegar a Nava de la Asunción se siente desorientado, pero al poco tiempo se encuentra feliz de su nueva vida, vuelve al pasado, a sus años de la infancia que transcurrieron aquí, en la misma casa, los años de la guerra civil.

El propósito al principio es perfeccionar su estilo prosístico, pero en el diario se observa un cambio en el poeta, por ejemplo en su actitud ante la situación política.

“De regreso en Ítaca” lo inicia con unos versos de Eliot, en los que evoca a un fantasma desconocido que sin embargo le resulta familiar.

Las tres secciones completan al personaje tal como escribe José María Castellet en un texto de El País cuando se publicó Retrato del artista en 1956, “sólo en la totalidad del libro encontramos al Gil de Biedma completo, es decir, entre la inteligencia privilegiada que manifestó a lo largo de su vida y su reto personal e íntimo de transgredir los razonables límites de la sensatez y la moral común”

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Libro El pie de la letra

Crítica y Ensayo: El pie de la letra


Se publica en 1980, reúne 24 ensayos escritos entre 1955 y 1979, además de un ensayo más extenso sobre Cántico: el mundo y la poesía de Jorge Guillén.

Los ensayos se dividen en cuatro secciones. La segunda sección la ocupa Cántico: el mundo y la poesía de Jorge Guillén, analiza los poemas de Guillén y los valora y se muestra muy crítico con los poemas tardíos, mientras que al principio había sentido admiración por el poeta de la Generación del 27.

Otros ensayos tratan sobre la obra de Baudelaire, Eliot, Espronceda o Cernuda por el que sentía gran admiración. Sin embargo, no escribió un solo ensayo sobre W.H.Auden, un escritor que influyó enormemente en la obra de Gil de Biedma. En este libro hay una crítica literaria, y una vinculación entre las ideas que expresa y su propia experiencia.

La tercera sección del libro se titula “Variedades" (1964-1979), aquí se ocupa de una gran variedad de temas, la situación política española, su admiración por Chéjov, el suicidio de su amigo Alfonso Costafreda, los ensayos de esta sección se publicaron inicialmente en periódicos como El País o La Vanguardia, o en The Nation de Nueva York, no se ocupa solamente de la crítica literaria.

TRABAJO DE TRADUCTOR

Una obra muy importante es la traducción del libro de ensayos de T.S. Eliot, The Use of Poetry and the Use of Criticism (1955).
Otra traducción importante fue Goodbye to Berlin, de Christopher Isherwood, que se publicó con el título de Adiós a Berlín en 1964; este escritor también generó un gran interés en Gil de Biedma en 1953, durante su estancia en Oxford.
Parece que poco antes de morir quiso traducir una selección de cartas de lord Byron escritas durante su estancia en Venecia entre 1816 y 1819, pero no llegó a realizar este proyecto que fue retomado después por Eduardo Mendoza con el título Débil es la carne.

Realizó traducciones de las obras de poetas ingleses, Auden, Spender…
Otro trabajo suyo es la Traducción al castellano de la vida del rey Eduardo II de Inglaterra, de Bertolt Brecht,que fue un encargo de Lluis Pasqual, director del Centro Dramático Nacional de España, quien la utilizó para su obra estrenada el 25 de noviembre de 1983 en el Teatro María Guerrero.

En el género epistolar muestra un gusto por el detalle, la sobriedad y el sentido estético como en el resto de su obra, las cartas son como una prolongación de la conversación, arte en el que también brilló. Este género contaba con una larga tradición en Francia y sobre todo en Inglaterra.

Hay que destacar también dos recitales de poesía, presentados uno en Oviedo en 1983 y otro en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, en 1988.

La obra de Gil de Biedma ha ejercido una gran atracción sobre los poetas posteriores, sobre todo a partir de 1980.
En 1986 Pere Rovira publica La poesía de Jaime Gil de Biedma, el primer gran estudio dedicado a su obra.

Bibliografía

El argumento de la obra. Correspondencia. Edición de Andreu Jaume. (Barcelona, Lumen, 2010)

Jaime Gil de Biedma. Obras. Poesía y Prosa. Edición de Nicanor Vélez. Introducción de James Valender. (Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2010)

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